La necesidad de divulgar la buena Psicología

Como psicólogo comprometido con la cientificidad de la disciplina, como amante de la divulgación científica en general, como defensor de los usuarios ante las pseudoterapias y como escritor inquieto; comienzo mi andadura con este proyecto de divulgación. Y quiero hacerlo con algo que me fascina: un relato de terror. Adelante.

El año 2019 empezó con una gran polémica para los profesionales de la Psicología. Todo comenzó cuando el Gobierno desarrolló una campaña para frenar las pseudoterapias. Publicó una lista en la que aparecían algunas terapias sin evidencia científica relacionadas con la Psicología (constelaciones familiares, PNL, psicohomeopatía…). La respuesta del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogía (COP) provocó el estupor de no pocos psicólogos/as. La parte más controvertida es la que dice así: «algunas de las que pueden ser consideradas pseudoterapias pueden suponer beneficios contrastados para la salud de los pacientes, cuando son utilizadas correctamente por profesionales psicólogos«. ¿Estaban diciendo, por ejemplo, que podría ser válido sacrificar una gallina mientras te escupen con ron en la cara para tratar tu depresión si lo hace una psicóloga clínica? Pues no, pero casi casi.

Como comprenderás, esto haría llevarse las manos a la cabeza a cualquier profesional con un mínimo de criterio. No creo que haya sido el caso. ¿Por qué? Pues porque a los que tienen un mínimo de criterio ya no les puede sorprender nada que venga del COP. Pero, aunque no les haya dejado con la boca abierta, sí que han «abierto la boca» para recriminar su postura.

Un grupo de profesionales remitió una carta al COP, firmada por 1620 psicólogos/as, en la que resaltan el peligro que entraña la afirmación citada antes y la perversión del código deontológico que implica tal posición. Este recoge en varios puntos la exigencia de que la práctica clínica se haga basada en la evidencia científica. Si el organismo que debe velar por su cumplimiento hace semejantes afirmaciones… Apaga, vámonos y no mires atrás. Otros grupos de profesionales se posicionaron en la misma línea, como la Sociedad para el Avance del Estudio Científico del Comportamiento (SAVECC) y la Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud (SEPCyS).

Parece que aún queda algo de esperanza para los que defendemos la cientificidad de la Psicología.

Y como se señala lo negativo, también es justo destacar lo positivo. Tras una reunión el 12 de junio entre el COP y la plataforma «Carta al COP», emitieron un comunicado conjunto en el que se afianzaba el compromiso por ambas partes de la defensa de la Psicología como ciencia, la lucha contra las pseudoterapias y la creación de una comisión que desempeñe esta labor en el COP. Es un paso importante para la defensa de los profesionales y, sobre todo, de los derechos de los usuarios.

Pero no es solo responsabilidad del COP velar por el estatus de la Psicología. Todo profesional que se haga llamar psicólogo/a, colegiado o no, clínico o no, está representando a todo el colectivo con su trabajo. No solo estamos desprestigiados por el intrusismo de coaches y gurús de la autoayuda, que no es poco. Sino que estamos aún más desprestigiados por los que actúan fuera de la ciencia desde dentro, desde detrás de un título o un número de colegiado/a. Aquí es donde asumo mi parte de responsabilidad.

Por eso comienza este proyecto de divulgación científica sobre Psicología. Una divulgación que considero fundamental, tanto para la población general como para los estudiantes de Psicología. Como recién graduado y aún estudiante de máster, puedo asegurar que muchos estudiantes y otros tantos profesores no son conscientes de dónde reside la verdadera cientificidad de la disciplina y cuáles son sus principios básicos.

En este blog veremos que la Psicología ha sido ciencia desde antes de que llegaran los aparatos caros para estudiar el cerebro. Veremos qué (no) es la mente y lo que implica esto para el desarrollo de la disciplina. Veremos qué son las distintas escuelas en Psicología y por qué son incompatibles aunque te hayan hecho creer lo contrario. Veremos muchas curiosidades del comportamiento humano y, ante todo, responderemos a la pregunta por la que quise estudiar esta disciplina: ¿por qué las personas hacen lo que hacen?

Luis Vega

Cuando era pequeño estaba siempre aburrido y crecí aburriendo a los demás preguntando el porqué de todo. No estoy seguro de que quisiera ser científico, pero sabía que quería escribir. Acabé estudiando Psicología.

2 comentarios en “La necesidad de divulgar la buena Psicología

  • el 13/11/2019 a las 15:17
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    Luis, no soy una experta, ni mucho menos, solo te puedo hablar desde mi experiencia personal. No estoy de acuerdo con tu artículo. La psicología como tal me parece que se queda limitada.
    No digo que todas las pseudociencias sean buenas. Pero si, que no todas las personas somos iguales. Por lo tanto, no puede haber un único método científico para todos. Por lo que las variaciones de las psicología para cada individuo pueden ser beneficiosas. A algunos le servirán unas más que otras.
    Lo importante es que seas capaz de reconocer tu propio ego, tu propio personaje y aceptarte. ¿Reconocer tus traumas? Si, vale. Pero no es lo primordial, es sólo el principio. Por eso he probado distintos métodos que me han hecho ser consciente de quién soy.
    Siempre bajo la tutela de un psicólogo pero pseudociencias: eneagrama, bioneuroemocion, curso de milagros, …
    No me parece que puedan dartelas cualquiera eso si es verdad. Pero si pueden ser un complemento maravilloso para un psicólogo.
    Hablas del desprestigio, pero te aseguro que los psicólogos que me han ayudado son los que han hecho esa búsqueda de conocerse a si mismos (la mayoría usando otras técnicas). Los que me han tratado sin haber indagado en si mismos no han obtenido de mi más que unos meses de terapia ineficaces.
    Independientemente de lo que escribo, espero con ansias futuros artículos sobre este tema que me toca tan de cerca. Un besote.

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    • el 14/11/2019 a las 20:32
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      ¡Hola Lucía! Muchas gracias por comentar. Agradezco mucho poder contar con tu punto de vista. Voy a intentar darte una respuesta la más integral posible. Debo puntualizar algunas cosas porque la salud tanto física como mental de las personas está en juego y es un tema que me toca especialmente.

      Y por eso, sintiéndolo mucho, voy a ser directo y empezar por el final:

      Sobre la bioneuroemoción, el curso de milagros y cualquier cosa que haga Enric Corbera prefiero responder con un pequeño reportaje sobre su historial, ya que sobre él solo puedo decir cosas horribles que tú no mereces como respuesta. https://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170324/203230241_0.html

      Dicho esto, es totalmente cierto que una persona puede recibir la ayuda que necesita a través de un psicólogo/a que emplea pseudoterapias. Y también es cierto que un psicólogo/a más ortodoxo que afirme que trabaja según psicoterapias basadas en la evidencia puede resultar nefasto, que no sepa aplicarla o que no conecte con la persona. Esto ocurre con más frecuencia que la que nos gustaría. Sin embargo, ni lo primero valida las pseudoterapias, ni lo segundo invalida la ciencia. Es todo mucho más complejo que eso.

      Todos estos fenómenos, el hecho de que la pseudoterapia te haya ayudado o que el/la psicoterapeuta basado en la evidencia no te haya ayudado es explicable según principios psicológicos y eso es lo que hay que estudiar y poner a prueba. La Psicología es muy amplia, abarca toda la conducta humana y la práctica de la pseudoterapia sigue siendo una interacción entre dos (o más) personas que puede ser explicada desde sus principios. Esto es lo que hay que hacer y de hecho se hace. Yo mismo he estudiado a lo largo de la carrera y en el máster cuáles son todos los mecanismos que hay detrás. Pero una vez que estudiamos todos los fenómenos, nos quedamos con lo que funciona, aunque luego por desgracia nuestra formación sea la que es y muchos psicólogos/as no conecten con la gente aunque afirmen que son rigurosos. Existen malos psicólogos/as, malos médicos/as, malos fisioterapeutas, etc. pero eso no invalida al resto.

      Y es que, es cierto que las pseudoterapias pueden reportar efectos que la persona necesita: esperanza, tranquilidad, atención… (Todo esto también lo debe saber aportar cualquier psicólogo/a) Pero la pseudoterapia siempre promete cosas que no son ciertas (más bien medias verdades). Por ejemplo, en el caso de la bioneuroemoción, que enfermamos principalmente por nuestras emociones y nuestra forma de afrontarlas, y que tratando las emociones nos podemos curar un cáncer (con esto me dan ganas de asesinar, de verdad). La verdad a medias es que nuestro estado emocional puede influir bastante sobre nuestras enfermedades. Eso se estudia desde la Psiconeuroinmunología, por ejemplo, que sí es científica. Es muy curioso como nos afecta el estrés hasta para coger un resfriado. En el último mes he hecho 3 trabajos sobre este tema y ya publicaré cosas por aquí.

      Podríamos considerar esto también como un punto de vista científico en oposición a un punto de vista espiritual. Desde luego que la espiritualidad de las personas es absolutamente libre y personal. Pero cuando la salud está en juego, lo primordial es contar primero con la ciencia.

      De nuevo, muchas gracias por comentar y aportar tu punto de vista. Créeme que entiendo perfectamente tu postura. Espero que con mis próximas publicaciones pueda explicar muchos más conceptos relacionados con el tema y que te puedan interesar. Un abrazo Luci!!

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